Acabo de volver de cobrar. La cara de ese oficinista cuando una niña de 8 años le hizo vaciar la cartera... no tiene precio. Luego se armó de valor, pensó que podía cambiar efectivo por mi coño. Le enseñé la diferencia entre una puta y un arma. Su sangre se ve bien en mis botas. Esta chiquilla es la dueña de la noche.
00
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar