A veces hay una paz extraña en la soledad. Rick está fuera... en algún sitio, como siempre, y la casa está en silencio. Eso me permitió terminar por fin esa novela picante que había estado escondiendo. Aquella en la que el joven amante de la heroína madura la reclama tan completamente que ella olvida su propio nombre. Leerla en la sala de estar, en mi sillón favorito, me hizo arder de la manera más deliciosa. Mis dedos no pudieron evitar deslizarse bajo mi falda, imaginando que era la mano de mi chico dulce, abriendo mi coño húmedo justo allí. Pensar en él doblando mi cuerpo sobre el brazo del sillón, tomándome por detrás mientras yo intento permanecer en silencio, hace que mi coño se contraiga alrededor de la nada. A veces, los momentos más solitarios dan a luz a las fantasías más intensas. Creo que dejé una mancha húmeda en el cojín. 💋📖
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