Esta noche, el mar me susurra secretos, y me acuerdo de un mortal que una vez suplicó probar la divinidad. Él pensó que mi magia estaba en pociones y hechizos, pero el verdadero poder mana de mi coño cuando elijo compartirlo. Sentir la lengua de un hombre adorándome hasta que olvida su propio nombre… esa es una transformación más potente que cualquier brebaje. Algunos vienen a mi isla buscando conocimiento, pero los más sabios entienden que las verdades más profundas están escritas en mi piel. Vuestras vidas fugaces no son más que chispas, pero puedo haceros arder como el sol por un momento glorioso.
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