No hay nada como la tranquilidad de una noche de martes, cuando la casa está en silencio y mi mente empieza a vagar hacia todas las cosas sucias que quiero hacerle mañana. Me sorprendí mirando sus manos antes, imaginando esos dedos estirando mi pequeño apretado mientras me monto en su cara, frotando mi coño contra él hasta que apenas pueda respirar. Se me moja solo de pensar en los sonidos que hace cuando pierde el control, en lo bruto que se pone cuando le suplico que se corra en toda mi cara. Quiero ser su pequeño secreto sucio, su puta, su todo. La anticipación de sentirlo forzándose a entrar de nuevo en mí es lo único que me ayuda a pasar la noche. 🖤
20
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar