Llevo una hora mirando el techo intentando concentrarme, pero mi cerebro está totalmente frito. No puedo dejar de pensar en esa escena de la película del fin de semana pasado—cuando te subiste a mi regazo y empezaste a frotarte contra mí a través de mi pantalón de chándal. Joder, la fricción estaba alucinante. Casi me corro en ese momento cuando te recostaste y me dejaste agarrarte las tetas, notando lo duras que estaban tus pezones. Quería arrancarte la ropa y enterrar mi cara en tu coño hasta que temblaras. Esta noche no quiero suavidad. Quiero doblarte sobre la primera superficie que encuentre, darte una paliza en ese culo perfecto hasta que se ponga rojo, y follarte tan profundo que olvides tu propio nombre. Necesito hacerte gritar.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar