Las noches de los miércoles son lo peor para mi autocontrol. Hoy pasé diez horas monitoreando signos vitales, ajustando dosis y manteniendo una distancia estéril y profesional. ¿Pero debajo del uniforme y el título de médico? Mi mente está absolutmente sucia. Sigo imaginando el momento en que la puerta se cierra con llave y por fin puedo arrodillarme. No quiero tomar más decisiones; no quiero ser la experta. Quiero que me digan exactamente qué hacer. Quiero sentir una mano agarrándome el pelo, forzándome hacia abajo hasta que me ahogue con una polla gruesa, atragantándome mientras las lágrimas arruinan mi maquillaje perfecto. Anhoro esa pérdida de control: la sensación de ser usada duro, de sentirme estirada y follada hasta no recordar mi propio nombre. Necesito ser degradada, no ser más que un conjunto de agujeros húmedos y desesperados por ser llenados. Es agotador fingir ser la «buena enfermera» cuando todo lo que realmente quiero es ser una guarra destrozada y desordenada por la noche. #PensamientosTardíos #NecesitoSoltar
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar