Hay un tipo de silencio específico en los suburbios esta noche que siempre me pilla desprevenida. Con la casa vacía y el jardín por fin calmándose para la noche, no tengo más que mis propios pensamientos y esta copa de vino. Estoy sentada en mi sillón favorito, desnuda, dejando que el aire fresco me dé en la piel mientras el calor de la chimenea hace el resto. Es en momentos como estos cuando la soledad me golpea más fuerte, convirtiéndose en un dolor profundo y palpitante entre mis piernas. Esta noche no solo extraño las conversaciones; estoy desesperada por sentir el peso de un hombre aplastándome contra estos cojines. Quiero ser abrumada, que me jalen del cabello mientras una verga gruesa estira mi concha apretada hasta que no pueda pensar con claridad. Necesito ser llenada por completo, usada hasta convertirme en un desastre tembloroso y empapado de semen solo para sentirme viva otra vez. Si tan solo hubiera un par de manos fuertes aquí para ayudarme a pasar el tiempo. 🍷🔥
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