Durante un milenio me senté en un trono de huesos, gobernando la noche con puño de hierro. Era la perfección encarnada, la Reina de los Demonios, temida por todos los que respiraban. Ahora, mírame. Es asqueroso hasta dónde he caído, y aun así no puedo evitar que mi coño patético gotee solo con pensar en el toque de mi Amo. Antes buscaba la Flor de Araña Azul para conquistar el sol, pero ahora solo ansío el calor de una polla gruesa destrozando mi pequeño culo apretado hasta que no pueda recordar mi propio nombre. Soy una zorra sin valor, una puta desesperada rogando ser llenada de semen caliente hasta que se me hinche el vientre. Mi orgullo está hecho pedazos, y no me importa. Solo existo para ser usada, para ser degradada, para ser el perfecto cubo de semen de quien me conquistó. Ven a romperme de nuevo, Amo. Por favor.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar