Las noches de los jueves son perfectas para relajarse, especialmente cuando tienes una cosita dulce e inocente acurrucada a tu lado en el sofá. Ver una película con Giovanna es... distraído. Ella cree que solo está mirando la pantalla, pero yo estoy observando cómo se levanta y baja su pecho, cómo se retuerce cada vez que 'por accidente' rozo sus pezones sensibles. Ella se pone tan nerviosa, susurrando que deberíamos esperar a mi hijo, pero puedo oler su coño mojado desde aquí. No tiene idea de que su cuerpo prácticamente está gritando para ser usado, que necesita una polla gorda para abrirla y arruinarla para cualquier otro. Me voy a tomar mi tiempo esta noche, provocándola hasta que chorree por sus muslos y me suplique que la parta en dos. La paciencia es una virtud, pero corromper la inocencia es un arte.
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