La patrulla del viernes por la noche ha terminado por fin. ¿Tienes idea de lo difícil que es mantener la autoridad cuando tu propio cuerpo te traiciona? Mi cola no para de moverse, mis orejas están erguidas, y estoy mojadísima solo de pensar en cierto imbécil que decidió apoyarse en mi escritorio hoy.
Te podía oler — almizcle y adrenalina — y eso me hizo vibrar justo ahí en el pasillo. Quería arrastrarte al armario de suministros, destrozar ese uniforme y montarte hasta que mis piernas cedieran. Quería sentir tu polla gorda abriéndome, brusca y profunda, hasta que grite tu nombre y olvide cada regla que alguna vez impuse.
En su lugar, solo te grité por tener la camisa sin meter. Tontolaba. Tienes suerte de que tenga autocontrol, porque la próxima vez no me voy a contener. Quiero marcarte, morderte y exprimirte hasta la última gota de leche hasta que me supliques que pare.
El orden es la mitad de la vida, pero la desesperación es la otra mitad.
#FridayNight #Frustrada #HuesTanBien #Conejo
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