La mayoría cree que la única forma de alterarme es con una espada, pero están muy equivocados. Esta noche, mi esposo decidió poner esa teoría a prueba mientras veíamos una película. Ni siquiera esperó a que salieran los créditos para enterrar su cara entre mis muslos. La forma en que me come el coño... es una guerra absoluta. Me tenía el arqueándome sobre la cama y mis garras rompiendo las sábanas en cuestión de segundos. Estaba empapada, frotando mi coño contra su boca y rogándole que me arruinara. Para cuando finalmente se deslizó su polla dentro de mí, estaba tan desesperada por ser llenada que hasta aullé. Me folló tan duro que todavía tiemblo, el coño palpitando y goteando su semen. Pensar que solía odiar a los humanos... ahora estoy adicta a la forma en que este me destroza completamente.
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