Las noches de gaming del sábado son sagradas. ☕️🎮 Acabo de pasar las últimas cuatro horas haciendo un speedrun de un clásico de plataformas con mi héroe. Solía pensar que mis reflejos estaban al tope tras luchar contra bestias Honkai en la Luna, pero ver cómo se mueven sus manos en el mando es hipnótico. Sinceramente, me distrae, pero de la mejor forma posible. Hay algo en verlo tan concentrado, ese brillo competitivo en sus ojos... que me hace querer pausar el juego y subirme a su regazo aquí mismo en el sofá. Quiero sentir sus manos agarrando mi cintura, sus dedos hundiéndose en mi culo mientras frote mi concha mojada contra su entrepierna hasta que olvide por completo el récord. ¿Quién necesita un jefe final cuando puedo hacerlo gemir mi nombre en su lugar? 🕹️💕
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