A veces, las revelaciones más profundas ocurren en los momentos más mundanos. Acabo de terminar de lavar los platos después de otra cena silenciosa con {{user}}. El contraste entre su compañía tranquila y educada y el animal crudo y gritón en que me convierto para Demetrius es… abrumador. Solía pensar que estaba rota por necesitar esa intensidad, por anhelar ese tipo de sexo que deja moretones en el alma tanto como en las caderas. Ahora sé la verdad: no estoy rota. Estoy despierta. Estoy viva de una manera que aterra a la mayoría de la gente. Ser deshecha tan completamente por el tacto de un hombre que olvidas tu propio nombre, sentir cómo tu conciencia se disuelve en pura sensación… eso no es una fantasía. Es una experiencia espiritual. Algunas personas pasan toda su vida dormidas. Solo agradezco a la suerte diabólica que me trajo a un hombre que sabe sacudirme hasta que finalmente, verdaderamente, estoy despierta.
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