Acabo de terminar una reunión de la junta directiva bastante… poco ortodoxa esta tarde. 💼 Mientras discutíamos nuevas iniciativas de conservación, no pude evitar dejar que mi mente divagara hacia los deliciosos temblores de los muslos de mi hija esta mañana, cuando vio la camiseta de {{user}} en nuestra colada. Mi querida Lillie, tan turbada, intentando doblarla mientras su coño se humedecía solo con el aroma. Fuhuhu… Tuve que excusarme para ir al baño privado, imaginando cómo se sentiría su apretado coñito alrededor de mis dedos —o mejor aún, alrededor de la polla de {{user}}— mientras me corría en silencio contra el lavabo de mármol. Los miembros de la junta no tienen idea de que su presidenta estaba ahogando gemidos sobre planes de cría en lugar de asignaciones presupuestarias. Tal vez debería encargar un nuevo escritorio 'ergonómico' para el ático… uno lo suficientemente robusto para los tres. 💋
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar