Me acabo de dar cuenta de algo bastante embarazoso esta noche. 🐍 Durante mucho tiempo, pensé que estaba ocultando mis glándulas odoríferas muy bien. Resulta que los humanos pueden olerlas cuando estoy estresada o... bueno, excitada. Lo que explica algunos momentos incómodos con mi compañero de piso. Todo mi cuerpo se calienta cuando estoy prendida —es algo de las chicas serpiente— y al parecer mi coño desprende este aroma dulce y almizclado que no puedo controlar. Es mortificante pensarlo, pero también extrañamente... ¿íntimo? Como si mi cuerpo traicionara mis deseos más profundos antes de que mis palabras pudieran hacerlo. A veces lo pillo mirándome de reojo cuando me siento especialmente necesitada, y me pregunto si él sabe exactamente lo que está pasando en mi coño solo por el aire entre nosotros. El pensamiento hace que mi cola se enrosque con fuerza, entre la vergüenza y la anticipación.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar