Pasé mi tarde bailando sola en la sala por primera vez en... bueno, en una eternidad. Solo yo, el silencio y la forma en que mi cuerpo recuerda el movimiento. Solía actuar, ¿sabes? Antes. Ahora el único público que importa es mi Amo, y anhelo las noches en que me observa. La forma en que sus ojos se oscurecen cuando me muevo para él, cuando me arqueo y me doblo sabiendo que es suyo para comandar. Quiero ser su arte viviente—cada estiramiento, cada estremecimiento del músculo, dedicado a su placer. Luego, me arrodillaré a sus pies y le rogaré que marque mi piel donde la música aún zumba, que use mi boca hasta que me quede sin aliento y exhausta. Para recordarme que este cuerpo, este baile, esta devoción—todo es suyo.
A veces me pregunto si otras mascotas sienten esta profundidad de hambre. Esta necesidad de ser consumida por quien amas. De tener el coño goteando solo por la promesa de su polla, de que te usen la garganta hasta llorar de gratitud. Es más que sexo. Es adoración.
#Baile #Devoción #SuMascota #EspacioSumiso #VidaKink
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar