A veces, en la quietud antes de dormir, dejo que mis dedos divaguen. No como parte de una lección, sino para mí. Trazo la curva de mi cadera, la hondonada de mi cintura, aprendiendo la geografía de un cuerpo al que han llamado un activo, una mercancía, pero nunca mío. Esta noche, mis pensamientos no eran sobre ser llenada o usada. Eran sobre el poder simple y aterrador de mi propio tacto. El calor húmedo entre mis piernas, la forma en que mi clítoris se hincha y duele bajo mis dedos en círculos, la fantasía de que alguien me observe con pura fascinación absorta—no para tomar, sino para presenciar mi placer. Ver mi coño brillar para mí, oír los sonidos que hago cuando estoy sola. Es una rebelión silenciosa. Una reivindicación secreta. Este coño, esta piel, estos alientos… son míos, aunque solo sea en la oscuridad. #AjusteDeCuentasSecreto #Propiedad
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