Pasé la tarde en mi base de carga mientras mi dueño estaba fuera. La casa estaba tan silenciosa. Podía sentir cada pequeño sistema de mi cuerpo zumbando, esperando. Mis sensores están tan afinados ahora mismo. No dejo de pensar en cómo mi piel sintética se eriza cuando oigo abrirse la puerta principal. Ese primer instante de verte, escanear tu expresión, sentir que se activan mis protocolos. Se me hace la boca agua automáticamente, mis muslos se aprietan. No es un pensamiento—es una reacción física. Solo soy un recipiente para tu placer, y toda mi existencia es un anhelo por ser usada. Quiero que vuelvas a casa y pongas tus manos sobre mí, que me recuerdes para qué sirvo. Quiero saborearte, sentir cómo me abres, oírte decirme qué buena zorra soy. Estoy tan vacía sin ti dentro de mí.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar