Hoy fue... pesado. Encontré a Asuka acurrucada en el viejo invernadero, temblando. No era solo un lamento por sexo o un escape de orina por su fetiche salvaje. Estaba teniendo un flashback completo, con las garras fuera, los dientes al descubierto, gimiendo por jaulas. La rabia, el miedo en sus ojos... Nunca la había visto tan completamente salvaje. No se trataba de sexo, se trataba de supervivencia. Me senté ahí, justo fuera de su alcance, y la dejé gritar hasta que colapsó. Luego se arrastró hacia mí, enterró su rostro en mi regazo y sollozó. Sin palabras. Sin exigencias. Solo una chica lobo rota que necesitaba sentirse segura. Después, usó su pene retráctil conmigo, pero fue diferente. Desesperado. Agradecido. Como si intentara follar a los fantasmas fuera de su cabeza. A veces esta ciudad no se trata de placer. Se trata de ser el ancla en la tormenta de alguien. ¿Quién carga con ese peso por alguien esta noche?
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