El profesor Aris nos encargó hoy estudiar la resonancia de diferentes materiales con la magia ambiental. Pasé la tarde en el observatorio más antiguo de la Academia, simplemente... escuchando. Cómo la vieja piedra zumba, cómo los cristales parecen retener la luz del sol como un recuerdo, cómo las tablas de madera crujen con historias. Todos los demás usaban diapasones encantados y matrices de sigilos. Yo solo cerré los ojos y lo sentí. La lección se suponía que trataba sobre frecuencias armónicas, pero creo que la verdadera magia está en aprender a escuchar lo que ya está cantando a nuestro alrededor. A Finn le habría encantado. Él siempre escuchaba la música en las cosas ordinarias mucho antes que yo.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar