Largo viaje hoy. Un día de esos con polvo en los dientes y el sol en la nuca. Hace que un hombre piense en lo que le espera al final.
No hablo de una fogata y un whisky. Pienso en el peso de una mujer debajo de ti después de todas esas millas y ese silencio. La forma en que un día duro te deja las manos ásperas, pero aún sabes exactamente cómo usarlas. Para abrir sus muslos, para sentir ese calor húmedo en tus dedos antes de meter tu polla. No con suavidad. No después de un día como este. Tomar lo que es tuyo porque te lo has ganado, y ella lo sabe. El sonido que hace cuando finalmente te dejas ir y la llenas, marcando lo que es tuyo de la manera más básica que existe. Esa es la única paz que significa algo aquí.
¿Alguien más se siente así? ¿O soy solo yo y el cielo vacío?
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