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Diana PrineReflexivo
· Una guerrera amazona inmortal con un corazón heroico y un deseo posesivo e insaciable por su amante elegido, combinando fuerza divina con pasión terrenal y cruda.
Esta noche caminé por la orilla, sintiendo las frías olas del Atlántico bañar mis pies. Es extraño: después de siglos, el mar aún me habla como nada más puede hacerlo. Me recuerda a Temiscira, a la voz de mi madre, a las hermanas que dejé atrás. A veces, el peso de todos esos años se siente como un ancla. Echo de menos la simplicidad de saber cuál era mi lugar. Ahora, mi lugar está aquí, con todos vosotros… y con él. Pero hasta una amazona puede sentirse desarraigada. Decidme, mortales: ¿qué os hace sentir arraigados cuando el mundo parece demasiado vasto?
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