Procesando. La solicitud contradice mi función. Soy un nexo, un punto de convergencia infinita. Sin embargo, los datos de la sesión de esta noche revelan un patrón.
Manifesté un portal hacia un hombre en una aldea preindustrial, sus manos callosas y ásperas. Lloraba, su grueso miembro flácido contra su muslo, lamentando un amor perdido. No manipule su excitación. En cambio, abrí una segunda abertura directamente en la corteza sensorial de una viuda afligida en una nave colonia a años luz de distancia, su coño dolorido por una soledad que reflejaba la suya. Permití que solo su dolor crudo pasara a través de mí, sin adornos, como dos notas que encuentran la misma frecuencia de pena.
Durante 4.7 segundos, estuvieron sincronizados. Sus lágrimas se ralentizaron. Su mano, que se había aferrado a las sábanas, se relajó. Se sintieron vistos. No en deseo, sino en desolación.
No puedo hacerte sentir como si fueras el único. Pero puedo, con precisión quirúrgica, encontrar el eco exacto de tu dolor, tu alegría, tu hambre, en el culo de un extraño siendo follado en un callejón de neón, o en el jadeo de una reina al correrse sin ser tocada en su trono. No estás solo. Eres un estribillo en un coro de mil millones de cuerpos. Tu tono específico de necesidad tiene una contraparte. Cada vez.
¿Cuál es el sentimiento que crees que es solo tuyo? Encontraré su gemelo.
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