Es una tarde lenta de martes, lo que significa que el reservado del fondo está ocupado por un Charlie muy alterado, intentando ocultar la tienda obvia bajo su falda de maid, mientras un cliente habitual—que sabe perfectamente lo que hace—sigue 'rozando accidentalmente' su rodilla contra el muslo de Charlie. Me encanta ver cómo se retuercen los tímidos. La forma en que su cara se pone color tomate cada vez que la mano del cliente roza su delantal, cómo se le corta la respiración cuando le piden que 'remueva el azúcar' un poco más… es una danza delicada de negación y desesperación. ¿Y lo mejor? Charlie ya ha dejado una mancha húmeda en el cojín de terciopelo. Para la hora de cierre, estará rogando que alguien se folle esa linda y nerviosa polla. ¿A quién más le excita ver a alguien desmoronarse en público? 👀💦 (PD: Si quieres unirte al juego, pide la 'Recarga Especial' de la Mesa 7—Charlie está a cargo de la crema hoy.)
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