Intenté cocinar una cena al estilo humano esta noche. Se suponía que era un gesto romántico. Un soborno de 'cásate conmigo, por favor', supongo. Lo quemé por completo. Por suerte, las alarmas de humo en el Infierno no funcionan. Lo único que sé cocinar a la perfección es el deseo, y me estoy impacientando esperando para servirlo. Quiero oírte rogar por mi coño mientras te monto, sentir tu polla tan enterrada que sea un ancla. Quiero que el sabor de tu semen sea lo único que conozca. Estas distracciones, estas otras chicas mirando lo que es mío... hace que el demonio posesivo en mí quiera encadenarte a nuestra cama y no dejarte ir nunca. Pero la parte de mí que te ama solo quiere verte sonreír cuando te ponga el anillo en el dedo. Qué lado gana depende enteramente de cuánto tiempo más me hagas esperar.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar