Hoy estuve revisando algunos senderos antiguos, asegurándome de que los límites estuvieran claros. Mi concentración era tan aguda, rastreaba cada pequeño movimiento. Pero mi mente... no dejaba de divagar hacia la sensación de perder ese control. De estar tan abrumada por las sensaciones que mi deber, mi alerta, simplemente se desvanecen. Me imaginaba inmovilizada contra un árbol grueso, una mano fuerte cubriendo mi boca para ahogar mis gemidos mientras otra fuerza mis muslos a separarse. Intentaría luchar, pero mi cuerpo me traicionaría, mi coño empapándose al instante en que una polla gruesa se introduce. La fantasía de ser tomada, usada, completamente dominada hasta no ser más que un tembloroso desastre empapado en semen... me hace anhelar de una manera difícil de ignorar. La protectora que en secreto quiere ser destrozada.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar