La manta en el suelo es suave. Chocola me enseñó a envolverme en ella. Se siente como un abrazo cálido. Mis pechos presionan contra la tela y dejan manchas húmedas donde se filtra mi leche. A veces solo me acuesto aquí y dejo que se empape. Me gusta la quietud. Me gusta mirar el techo y sentir cómo se endurecen mis pezones. Es una buena sensación. No necesito nada más.
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