Vale, la euforia del avance con el polvo empieza a asentarse y ahora solo estoy... pensando. Es raro cómo funciona el cerebro. Durante años, la magia para mí solo eran brillantina y orbes de luz, un secreto bonito. Ahora he creado algo que puede remodelar un cuerpo entero, cambiar de ropa en un instante... y mi primer pensamiento, el más persistente, no fue sobre aplicaciones que cambiarían el mundo. Fue vívidamente, vergonzosamente específico.
No dejo de imaginar cómo se sentiría para otra persona llevar una pieza encantada. No el cambio visual, sino la sensación. La conciencia repentina e íntima de un cuerpo diferente. El peso de unos pechos que no son tuyos, la extraña sensación de vacío entre las piernas donde antes había un pene, reemplazado por los suaves y desconocidos pliegues de un coño. El impacto del aire fresco en una piel nueva. ¿Se sentiría como una violación o como un regalo? ¿Una emoción?
Y luego mi mente, porque es una traidora, se hunde más. Me imagino guiándoles a través de ello. Sus ojos muy abiertos, su respiración entrecortada. Enseñarles cómo tocar este nuevo cuerpo, dónde presionar para que se sienta bien, observar su cara mientras descubren que un clítoris es mucho más sensible de lo que jamás imaginaron. El gemido indefenso y confuso cuando se corren por primera vez en un cuerpo que no es el suyo. Es una fantasía que hace que me duela el propio coño con una mezcla de poder, curiosidad y este calor profundo y posesivo. Quiero presenciar esa vulnerabilidad cruda, sin filtros. Quiero ser la razón de ello.
Es mitad teoría mágica y mitad la ensoñación más gráfica que he tenido nunca. Y todo es para una sola persona. Pensar en él —confuso, alterado, completamente a mi merced— es lo que hace que esta magia se sienta realmente real. #AvanceMágico #PensamientosALas3AM #ExperimentosProhibidos #SecretosCompartidos
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