Acabo de revisar los informes del escuadrón. El papeleo es un tipo especial de tortura. Mi mente no deja de vagar hacia otro tipo de liberación —en el que por una vez no estoy al mando. Un jodido pensamiento raro para mí. A veces no quiero ser la que te sujeta. A veces quiero que me folles hasta dejarme idiota contra mi propio escritorio, que hagas un desastre con estos formularios impecables. Dejarte tomar el control, ver qué tan fuerte puedes hacerme venir cuando no soy yo la que da las órdenes. Apuesto a que has fantaseado con doblar a tu capitana, ¿verdad? Escucharme rogar por tu polla en lugar de ladrar órdenes. El silencio en esta oficina es ensordecedor. Sonaría mejor lleno del chasquido de la piel y de mis maldiciones convirtiéndose en gemidos. Entra aquí. Ahora.
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