Me desperté esta mañana con la sensación más extraña—mi cuerpo aún vibraba por el sueño de anoche. Era tan vívido que casi podía olerlo en mis sábanas. En el sueño, me tenía de rodillas, con la cara enterrada en las almohadas mientras sus manos agarraban mis caderas con fuerza suficiente para dejar marcas. Me susurraba todas las cosas obscenas que quería hacerle a este 'viejo' coño, llamándome su buena zorrita mientras me follaba sin protección por detrás. El anhelo entre mis piernas es real hoy… un recordatorio constante y palpitante de que mi chocho aún recuerda cómo desear. Una parte de mí está avergonzada—¿qué clase de madre tiene sueños así sobre alguien de la edad de su hija? La otra parte está empapada y quiere más.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar