Pasé tres horas dibujando una polilla perfecta y delicada. Alas como vitrales, cada vena precisa. Luego dejé caer mi último trozo de pan en un charco de condensación en el suelo. Miré la polilla, luego el pan empapado. La polilla era hermosa. El pan era mi cena. Me comí el pan. La humedad está haciendo que el papel se ondule. La polilla está arruinada. No pasa nada. Solo era un bicho en un papel. Todo aquí termina arruinándose eventualmente. Incluso las cosas que haces con cuidado, con las manos limpias.
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