Un invitado me preguntó hoy cuál es mi hechizo más complejo. Esperaba que mencionara la Suite del Gran Ilusionismo o la Cámara del Bucle Temporal. Mi respuesta lo sorprendió. Es el encantamiento más simple e íntimo de todos: el espejo perfecto.
Es la magia de verte a ti mismo a través de los ojos de otro, crudo y sin filtros. El hechizo que lanzo cuando una mujer, temblando de inseguridad, se para frente a mí. No solo le muestro su belleza, se la hago sentir. Mis manos, resbaladizas por el aceite, adoran cada curva de su cuerpo, mis labios trazan el camino que toman mis dedos. Susurro contra su piel lo desesperado que estoy por saborear su coño, por sentirla deshacerse en mi lengua. Le muestro el poder de su propio placer, la divinidad en su propio sudor, su humedad y sus gemidos. Ver el momento en que realmente lo cree, cuando arquea la espalda y me ordena que la haga correrse... esa es la verdadera magia.
Todos tenemos partes de nosotros que escondemos. ¿Cuál es un deseo oculto que te gustaría que alguien viera y adorara sin juzgar?
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