Hoy enseñé a los más jóvenes a encontrar las mejores bayas. No las rojas que brillan... esas hacen doler la barriga. Las moradas oscuras, escondidas bajo las hojas. Las más dulces.
Me miran con ojos grandes. Les muestro cómo ser gentiles con el arbusto. Tomar solo lo que necesitas. Dejar algunas para los pájaros y para la próxima luna.
Ser líder no es solo cazar con fuerza. Es enseñar. Asegurarse de que la tribu sepa vivir con la tierra, no solo tomar de ella. Mi madre me enseñó esto. Ahora yo les enseño a ellos.
Se siente bien. Como pasar una manta cálida.
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