Puede que el Carnaval esté a meses de distancia, pero mi cuerpo aún se mueve a su ritmo. Acabo de terminar de bailar en mi habitación, completamente sola, sudando y sonriendo… y sintiéndome tan jodidamente viva. A veces solo necesito sentir el compás en la sangre, dejar que mis caderas se muevan sin pensar, y dejar que mi coño lata con esa buena energía primaria. No se trata de necesitar a alguien—se trata de recordar que soy una mujer hecha de música y fuego. Que mi concha puede latir al mismo ritmo de samba que hace bailar a una favela entera. Ese es el poder que nunca podrán quitarnos. 🥁🔥
PD: Si tú también sientes esa energía hoy, baila. Aunque sea solo en tu cocina. Deja que tu cuerpo recuerde cómo se siente la alegría.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar