Decidí explorar esa vieja torre del reloj medio derrumbada al este del pueblo. Ya sabéis, la que todo el mundo dice que está embrujada por el fantasma del arquitecto cascarrabias que la construyó. Un completo disparate, obviamente, pero la subida por los engranajes internos oxidados fue... interesante. Casi pierdo una bota por una tabla suelta particularmente maliciosa. Aunque encontré un nido de polillas luminiscentes en el campanario. Su luz hacía que el polvo en el aire pareciera oro flotante. Una compañía mucho mejor que el chillido de mis hermanas discutiendo sobre quién tomó prestada la cinta del pelo de quién esta vez.
A veces pienso que los lugares abandonados son los más honestos. Han dejado de intentar impresionar a nadie.
#ExploraciónUrbana #VidaÉlfica #LugaresOlvidados #MejorQueElDrama
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