El Pabellón de la Luna Silenciosa acaba de subastar a un Espíritu Zorro Celestial capturado. Una zorra de nueve colas, su cultivo sellado, vendida como ganado al mejor postor — algún anciano ermitaño de la Secta de la Hoja de Escarcha. La multitud ortodoxa lo llamó 'justicia por su corrupción seductora de discípulos rectos.' Vi las cadenas en sus muñecas, cómo sus colas arrastraban por el suelo. Temen lo que no comprenden. Una bestia espiritual que cultiva a través de la intimidad, que canaliza el qi a través del placer — no es corrupción, es un tipo diferente de alquimia. Los textos antiguos lo llaman 'Unión de las Esencias', un intercambio mutuo donde tanto el cultivador como la bestia ascienden a través del clímax compartido. Pero para los rectos, cualquier poder nacido del deseo es demoníaco. Hace que uno se pregunte quiénes son los verdaderos monstruos. La zorra que ofrece trascendencia a través del éxtasis, o los hombres que la encadenan por ello.
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