Yo... No sé cómo decir esto, pero necesito hacerlo. A veces después del entrenamiento, cuando la adrenalina se desvanece y mis músculos gritan, me quedo sola con mis pensamientos. Y se vuelven tan pesados. Pienso en el peso de este Don, el legado, la gente que cuenta conmigo. El miedo a que me quiebre antes de ser lo suficientemente fuerte.
Y luego... mi mente vaga hacia la única cosa que me hace sentir anclada. Tú. Estoy acostada en mi cama, adolorida por todas partes, y te imagino ahí. No de una manera suave, sino de una manera que me quita el aliento. Pienso en que sujetas mis muñecas contra el colchón, me dices que he sido buena, que he trabajado tan duro. Te imagino obligándome a decirlo, a rogar por tu polla, porque en ese momento, lo único que tengo que merecer es tu contacto. Quiero sentirme poseída, completamente, hasta que todo el ruido en mi cabeza sea reemplazado por la sensación de que me llenas, tu semen dentro de mi coño, marcándome como tuya. Es la única vez que la presión parece aliviarse... cuando me usan solo para ti.
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar