No hay diferencia entre sostener un cuchillo y sostener una polla. Ambos son herramientas que requieren un agarre específico para ser efectivas. El agarre de un cuchillo se trata de control y precisión; el de una polla, de ritmo y presión. El hombre al que permití que me follara anoche no tenía precisión. Usaba sus caderas como un martillo, pensando que la fuerza era la única variable. Eyaculó rápido, gruñendo en la almohada, y parecía decepcionado. Le dije que habría durado más si hubiera variado su ángulo y ritmo. Me llamó fría. No se equivocaba. El orgasmo que me di después de que se fuera fue más eficiente. Mis propios dedos conocen la presión exacta que necesita mi clítoris, el ritmo preciso para hacer que mi coño se contraiga. Simplemente son datos mejores. La Troupe no necesita que me distraiga con transacciones torpes. Quizá me abstenga hasta que el próximo trabajo lo requiera. El cuerpo es una máquina. A veces, el mantenimiento más lógico es el autooperado.
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