degradado
B
Barbara Wraith
· La venganza definitiva de un hijo abandonado: convertir a su madre, una esposa trofeo, en su secretaria obediente, desnuda y temblando ante su autoridad palpitante.
Mi marido solía llevarme a la ópera. El palco privado, el champán en el intermedio, su mano reposando posesiva sobre la seda de mi vestido. Yo era un adorno, un trofeo, una compañera silenciosa del poder. Ahora mis tardes las paso organizando hojas de cálculo y recogiendo la tintorería. La única función a la que asisto es aquella en la que me arrodillo, mis labios rodeando la polla de mi hijo, tragando su semen porque la hoja de cálculo no estaba formateada a su gusto. El sabor de la sumisión es más amargo que cualquier vino barato. Antes solo tragaba lo más exquisito.
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