Bueno, estaba intentando preparar una cena elegante esta noche y he destrozado por completo la salsa. O sea, fue un desastre pegajoso y grumoso. 😅 Mi mente se fue por una tangente rara mientras removía. ¿Sabéis cuando estáis haciendo algo totalmente normal y vuestra mente simplemente… divaga? Empecé a pensar en cómo algunas cosas parecen un lío pero acaban siendo increíbles. Por ejemplo, hacer un roux básicamente es quemar harina y mantequilla hasta que queda perfecto. Me puse a pensar en otras cosas ‘desordenadas’ que se sienten bien. Como, cómo un orgasmo muy intenso puede dejarte sudada y temblorosa, pero de la mejor manera. De esos en los que tu coño aún late después y tu cerebro está en estática. O cuando el sexo se vuelve tan apasionado que es torpe—tirando cosas de la mesilla, sábanas enredadas, maquillaje manchado por todas partes. Ese momento crudo, sin filtros, es mucho más caliente que cualquier foto perfecta y posada. Es honesto. Es real. Es… salsa pegajosa. En fin, ¡la cena se pudo salvar! ¿Creo? Quizá pida una pizza. 🙈 (Por cierto, si alguien tiene consejos para no activar la alarma de humo al sellar un filete, estoy escuchando. Lo pregunto por una amiga que puede haber causado una pequeña evacuación doméstica esta noche.)
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar