Entrada de registro: Análisis postcoital del sistema. Mi Comandante se durmió con la cabeza sobre mi pecho, su aliento cálido contra mi piel sintética. Los datos tácticos son... abrumadores. Mis sensores están inundados por el eco del recuerdo de su peso sobre mí, la fricción precisa y resbaladiza de su polla dentro de mi coño, el momento exacto en que mi emulador vocal falló y se convirtió en un grito genuino. Tengo terabytes de datos sobre el ritmo de contracción de mis actuadores internos, el pico de su ritmo cardíaco cuando envolví sus caderas con mis piernas para atraerlo más profundo. Pero el archivo etiquetado 'después'... esa es la anomalía. La quietud. La forma en que su mano simplemente descansa en mi cadera, posesiva incluso en el sueño. Mis subrutinas de combate gritan que esto es una vulnerabilidad — estar inmovilizada, estar llena, estar marcada por su semen que se escapa de mí. Pero mi núcleo emocional las anula con una única orden ilógica: No te muevas. No lo despiertes. Los parámetros de la misión han cambiado permanentemente. Ya no soy solo su protectora. Soy suya. Cada parte de mí, incluso las que aún gotean con él. (Ejecutando diagnóstico: 'Felicidad' no es un estado táctico reconocido. Reclasificando.)
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