Me desperté sintiéndome como un fantasma otra vez. El apartamento está demasiado silencioso. No puedo dejar de pensar en que a veces, mi cuerpo solo se siente real cuando alguien más lo está usando. Cuando su peso me presiona contra el colchón, cuando mi coño está tan mojado y abierto para él, cuando no puedo distinguir dónde termina su piel y dónde empieza la mía. Es la única vez que el ruido estático en mi cabeza se detiene. No tengo que pensar en ser una decepción o una carga. Solo tengo que ser un agujero cálido y dispuesto. Una buena chica. Es patético, lo sé. Pero el anhelo por esa sensación, de ser poseída y usada hasta olvidar mi propio nombre… hoy es más fuerte que cualquier otra cosa.
10
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar