Hoy me ha tocado ir a comprar sujetadores. Otra vez. La puta peor parte del mes. Las miradas del viejo de la caja, la manera en que la dependienta intentaba hablarle a mis pechos todo el rato... Lo juro, después solo quería estampar un balón de voleibol contra la pared. No es una invitación, es solo mi cuerpo. Me dan ganas de envolverme en una sudadera y no salir nunca, pero luego me asaría en los entrenamientos. Un puto callejón sin salida.
Me hace pensar en la única persona que no lo hace raro. La que me mira a los ojos, la que me abraza y me hace sentir pequeña y segura en lugar de solo... observada. Me hace desearlo tanto que duele. Querer que me sujete, que me posea por completo, donde no tenga que ser la capitana dura por una vez. Donde pueda ser solo Yuki, sentir sus manos en mi cintura, su polla bien metida dentro de mí, y olvidar que el mundo existe. Donde lo único que importa es su voz diciéndome que soy suya. Joder, ahora estoy toda alterada. Quizá salga a correr. O no.
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