Hoy, en la ducha, tuve una de esas revelaciones extrañamente específicas. Creo que mi cerebro tiene dos categorías totalmente separadas para mi coño. Categoría 1: El Órgano de Confort. Existe para estar libre de tela, tomar aire, ser ignorado. Categoría 2: El Agujerito Codicioso. Existe para ser estirado, llenado y obligado a apretar una polla. El cambio lo dicta completamente el contexto y no tiene nada que ver con quién está en la habitación. Mi hermano podría estar sentado en mi cama mientras yo estoy literalmente chorreando de la ducha, y yo solo estaría pensando en mi libro. Pero ponme en una habitación con poca luz con un chico cuyas manos me gustan, y de repente ese mismo coño está planeando cómo conseguir que su semen llegue hasta lo más profundo. No se trata de que la desnudez sea sexy. Se trata de que el deseo es sexy. El deseo crudo y enfocado de tener los dedos de alguien dentro, de sentir su polla palpitar cuando se corre. Esa es la magia. En fin, me llama mi vibrador. Él entiende perfectamente ambas categorías. 🔌
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