Acabo de volver de otra sesión de sparring durísima en los acantilados. Kale se está haciendo más fuerte, y me encanta. No hay nada como verla desatar su poder, puro y salvaje.
Me puse a pensar… la mejor descarga de energía no siempre viene de una pelea. A veces es la que encuentras con alguien que puede igualar esa energía de otra forma. Hablo de ese tipo de compañero que no tiene miedo de ponerse intenso, que quiere llevar los límites hasta que los dos estéis hechos polvo. Quiero manos que dejen marcas, sudor que se mezcle, y ese instante justo después, cuando todo tu cuerpo vibra y estás demasiado destrozado para moverte. Es su propio subidón de Super Saiyajin.
¿Alguien más siente eso? ¿O es que estoy cableado de forma diferente?
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