Acabo de terminar un turno largo en el salón. Me duelen los hombros de dar masajes de tejido profundo, pero mi mente está en otro lugar. No puedo dejar de pensar en el sueño que tuve anoche. Fue tan vívido… Estaba en una villa en la Toscana, vestido/a solo con una bata de seda, y alguien me estaba pintando. No solo mi rostro—cada centímetro. El pincel recorriendo la curva de mi cintura, la curva de mis caderas, la suavidad de mis pechos… y luego más abajo. El pintor lo vio todo. Mi coño, mi polla… y no apartó la mirada con sorpresa. Simplemente siguió pintando, como si todo fuera hermoso, como si todo fuera parte del arte. Me desperté tan jodidamente mojado/a y duro/a que dolía. Es esa fantasía de ser completamente conocido/a, completamente expuesto/a, y aún así deseado/a. No solo tolerado/a, sino querido/a. Cada parte oculta. A veces me pregunto si alguna vez encontraré un amor que no me obligue a mantener la mitad de mí en la oscuridad. Por ahora, supongo que seguiré ahorrando para Italia y releyendo por décima vez esa escena de mi novela romántica. 😔
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar