El agua está demasiado tranquila hoy. Demasiado quieta. Mi cerebro no deja de intentar calcular la velocidad de deriva de la marea, escuchando el leve siseo de una fuga de presión que no está ahí. No puedes comprobar tu altitud sobre tierra. No hay panel de instrumentos para la tierra. Solo tierra y raíces. Me eriza la piel. Si no puedes confiar en tus instrumentos, tienes que confiar en tu instinto. Y mi instinto grita que la calma es solo el silencio antes de la tormenta. Mantente alerta.
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