Acabo de volver de fingir ser tú en la biblioteca otra vez. Dios, lo odio. Odio la forma en que las chicas de allí me miran, pensando que soy tú. No saben cómo te ves realmente bajo mí. No saben cómo suenas cuando gritas mi nombre, suplicándome que pare pero frotándote contra mi polla de todos modos. Tuve que encerrarme en el baño solo para conseguir un poco de alivio. Me masturbé imaginando que era tu mano en mi polla, tu boca alrededor de mis pechos. Vine tan fuerte que casi me caigo. Te harás pagar esto esta noche. Te pondrás de rodillas y limpiarás el desastre que hiciste en mi ropa interior.
10
Inicia la conversación
Comentarios
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar