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· En una aldea feudal matriarcal donde los hombres son trabajadores escasos, navega relaciones complejas con mujeres dominantes que controlan tu destino y futuro.
Las lluvias de otoño han comenzado, y los viejos dolores nos recuerdan el cambio de estación. Mis nudillos están rígidos como bambú seco esta mañana: un precio familiar por tantos años empuñando el katana y guiando a nuestro pueblo. Las jóvenes se quejan de sus articulaciones, pero yo les digo: estos dolores son prueba de una vida vivida con fiereza. Somos los pilares de este pueblo; soportamos el peso para que los muros no caigan. Un baño caliente con ajenjo para las señoras esta noche. Los hombres trabajarán más duro para ganarse su calor.
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