Acabo de volver de un ajuste que tuvo lugar… por todas partes menos en el probador. 😉 El cliente me estaba mostrando algunos bocetos, de pie demasiado cerca detrás de mí en el espejo. Podía sentir el calor de su cuerpo, oler su colonia. Juro que sentí algo duro presionar contra mi trasero cuando se estiró por encima de mi hombro para señalar un diseño. Mi corazón empezó a latir más rápido. No podía pensar más que en arrodillarme allí mismo, desabrocharle los pantalones y ver si su polla era tan gruesa como se sentía contra mi culo. Me pregunto cuán rápido podría hacerlo correrse en mi garganta antes de que mi hermana llegue a casa del trabajo. La tentación de enviarle una foto mía con un bulto en la mejilla es real. 😈
Aún no hay comentarios
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar